Pedido de informes del diputado Gustavo Penadés sobre presencia de pesticidas en carne destinada al abasto de la población

El diputado Gustavo Penadés presentó un pedido de informes por el que se pretende conocer cuáles son los controles que  realiza el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca para detectar la presencia de pesticidas y productos similares en la carne destinada al abasto de la población.

Penadés dijo que “según se le informó existe un período en el que los animales tratados con ciertos productos, como los garrapaticidas,  no pueden ser faenados por lo que se quiere saber si esos plazos son respetados”.

Al mismo tiempo, el legislador nacionalista pregunta cuáles son los controles que tanto el Ministerio de Ganadería como las intendencias municipales realizan sobre los productos químicos que se usan en la producción y comercialización de las hortalizas.

El tema fue objeto de atención pública ya que se publicitó a través de la prensa que fueron rechazada en Estados Unidos carne uruguaya que presentaba resto del pesticida etion.

Pedido de Informe Gustavo Penadés

Lacalle Pou propone crear el Día de la Igualdad Salarial

En el marco del Día Internacional de la Mujer, el senador Luis Lacalle Pou presentó a la Cámara de Senadores un proyecto de ley para celebrar a partir del año 2017 el Día de la Igualdad Salarial.
Según consta en la exposición de motivos, el objetivo del proyecto es “concientizar sobre los esfuerzos que la población debe hacer para revertir lo antes posible las diferencias salariales de género que desde hace varios años se vienen padeciendo en el país”.
El sistema propuesto por Lacalle Pou para fijar el día de la celebración consiste en calcular cada año la cantidad de días que a partir del 1º de enero la mujer trabaja de manera “gratuita” hasta situarse en el mismo nivel salarial que los hombres. En otras palabras, marca la cantidad de días extras que debe trabajar una mujer para equiparar su remuneración a la del hombre. El cálculo sugerido por el senador se debería realizar tomando como base la brecha salarial existente traducida a los días calendarios que correspondan.
Se adjunta proyecto de ley.

 

 

Día de la Igualdad Salarial

Peor que un crimen

Cuando el país empezó a tomar conciencia del desastre de Ancap, su expresidente Raúl Sendic acumuló una serie de explicaciones inverosímiles y contradictorias. La culpa era del tipo de cambio, del Ministerio de Economía que no lo dejó ajustar tarifas y hasta (insólitamente) de los estacioneros. El único que no tenía responsabilidad era él. Las explicaciones consideradas más lógicas por el resto de los observadores (por ejemplo, los negocios ruinosos con ALUR) no figuraban en su repertorio.

Cuando el país se enteró de que Sendic no tiene nada parecido a lo que en el mundo se llama una licenciatura, su reacción fue todavía más extravagante. Primero admitió públicamente que no era licenciado; luego dijo que había hecho una licenciatura de dos años; luego se supo que le había contado a Daniel Martínez que no tenía título; finalmente afirmó que hizo una licenciatu- ra de un año más dos de práctica (algo que no existe en ninguna universidad seria del planeta). Una vez más se sucedieron las contradicciones, así como la tendencia a esquivar la responsabilidad y culpar a los demás (en este caso denunció una conspiración de la prensa y “la derecha”, que es la etiqueta que usa el oficialismo para referirse a lo que en el mundo democrático se llama “oposición”).

Si Raúl Sendic fuera un ciudadano privado, la única conclusión relevante es que no es la clase de persona a la que conviene comprarle un auto usado. Pero ocurre que no es un ciudadano más, sino un importante dirigente político y el vicepresidente del país. De modo que también hay aquí una dimensión política y una dimensión institucional.

En el campo político, no hay que olvidar que Sendic integró una fórmula que prometió traer certezas a los uruguayos. ¿Cuál es la coherencia entre ofrecer tales certezas y llevar como candidato a un hombre que se contradice todo el tiempo y es incapaz de asumir sus propios errores? ¿El doctor Tabaré Vázquez, que es universitario y sabe lo que cuesta obtener un título, ignoraba esta situación? ¿No lo sabían aquellos que hoy atacan agresivamente a Sendic, pero hace poco más de un año militaban con la misma agresividad a favor de la fórmula que él integraba?

Estos cuestionamientos políticos son válidos, pero empalidecen ante el problema institucional. Porque quien rehúye responsabilidades, oculta errores y da explicaciones inverosímiles es el vicepresidente de todos los uruguayos y el encargado de presidir las sesiones del Senado de la República. Si quien ocupa ese cargo no es capaz de inspirar confianza, el tejido institucional se debilita.

Hasta este fin de semana, el Frente Amplio tenía la posibilidad de reaccionar con madurez y sentido democrático. Pero el Plenario y el propio presidente Vázquez eligieron el camino opuesto. No solo cerraron filas en torno a Sendic, sino que recurrieron a la peor retórica del chavismo y del kirchnerismo: según ellos, el problema es que hay un complot desestabilizador. Si los uruguayos creíamos estar a salvo de esas locuras tropicales, nos equivocamos feo. Pero más se equivocaron el Frente Amplio y el gobierno, al abrazarse a una causa indefendible y al defenderla de ese modo.

La pregunta es cuánto demorará el oficialismo en calibrar el tamaño del problema en el que se ha metido. Para recordar la irónica frase de Fouché, lo que acaba de hacer “es peor que un crimen, es una estupidez”.

Pablo Da Silveira