Diputado Martín Lema convoca al ministro de Salud Pública Jorge Basso a Comisión de Salud.

El legislador Martín Lema interrogara hoy al ministro de Salud y le exigirá que “se cumpla lo prometido en campaña o se anuncie el incumplimiento con la misma euforia”.

Hoy martes 7 de junio, a las 13 horas, concurrirán a la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de la Cámara de Representantes el ministro de Salud Pública, el doctor Jorge Basso, el directorio de ASSE y el Fondo Nacional de Recursos, convocados por el diputado Martín Lema (de Todos).

Las irregularidades de la gestión de ASSE y la posición adoptada por el Ministerio de Salud Pública (MSP) una vez que se difundieron es uno de los temas que motivaron el llamado.

La “injusticia y desigualdad con la que continúa tratando el MSP el acceso a medicamentos de alto costo” sigue siendo una preocupación para el legislador, que insistirá en que se adopten sus sugerencias para “mejorar el procedimiento abreviado que existe desde diciembre de 2015”.

El diputado insistirá en que se explique a la ciudadanía los motivos por los cuales anuncios realizados durante la campaña electoral por parte del MSP no se han llevado a cabo.

“Por ejemplo, el 18 de setiembre de 2014 anunciaron que a partir del 1 de octubre iba a regir un decreto para enfermedades crónicas donde se establecían beneficios para tratamientos prolongados. Este proyecto de decreto lo llego a firmar Susana Muñiz, ministra en ese momento y quedo pendiente la firma de José Mujica. En los hechos solo beneficiaron a cinco medicamentos, incumpliendo claramente lo anunciado en conferencia de prensa el 18 de setiembre”, dijo Lema a Montevideo Portal.

“Era un proyecto de decreto aprobado por unanimidad por la JUNASA. Vamos a reclamar el cumplimiento total del anuncio o que por el mismo medio en que el MSP comunicó y generó expectativa exprese los motivos de tal incumplimiento. Por otro lado, también durante el mes de setiembre de 2014 se anunció públicamente la reforma del Hospital de Clínicas a través de un nuevo plan presupuestal. Paso el presupuesto y hoy en día se están discutiendo otras opciones producto del incumplimiento del anuncio realizado en campaña electoral”, agregó.

Sobre este tema, Lema va a pedir “que cumplan o que expresen con la misma euforia que hicieron los anuncios de campaña los motivos del incumplimiento”.

Con respecto a los medicamentos de alto costo, explicó que realizó sugerencias para mejorar acceso y volverá a insistir. “También dejaremos constancia de cómo en casos iguales el MSP sigue manteniendo distintos criterios tornando el acceso desigual e injusto”, señaló.

El legislador pretende también que se toque el tema de ASSE, ya que las auditorías “expresan irregularidades en la contratación de empresas tercerizadas”. “Pese a eso, ASSE continúa contratando la empresa que fue cuestionada en la época de procesamientos y las auditorías muestran que tuvo muchas irregularidades”, concluyó.

 

Fuente: Montevideo Portal

“Relato” y números

Aunque sin llegar a los extremos alcanzados al otro lado del río, también en este país se ha construido un relato. Ese relato dice que el Uruguay gobernado por los partidos fundacionales era un horror de desigualdad y de exclusión, hasta que llegó el Frente Amplio y trajo la justicia social y las políticas inclusivas. Claro que algunas cosas no salieron del todo bien en estos años y todavía hay mucho por hacer, pero eso se debe a los terribles déficits heredados.

Es frecuente que, a la hora de justificar esta historia, se intente apelar a los números. Pero como los números no colaboran, se suele recurrir a algunas estrategias de maquillaje. Una de ellas consiste en comparar períodos cuidadosamente seleccionados. Por ejemplo, a la hora de hablar de la caída de la pobreza se compara con el Uruguay inmediatamente posterior a la crisis de 2002, pero se dejan de lado los datos sobre la primera mitad de los noventa (y desde luego no se dice nada sobre los costos de las respectivas políticas).

Otra estrategia consiste en actuar como si no hubiera datos sobre el pasado. Esto es lo que se hace, por ejemplo, en el caso de la educación. Para justificar los horribles resultados actuales en términos de abandono y calidad de aprendizajes, se dice que en estos años la educación hizo un inmenso esfuerzo por incluir. Dado que ingresó al sistema muchísima gente que no ingresaba, es inevitable que tengamos dificultades.

El problema de esta explicación es que es ridículamente falsa. Por eso no se hace la menor alusión a lo que ocurrió en décadas anteriores. La simple razón es que, si lo hacemos, el relato se hace trizas. Veamos algunas cifras oficiales.

¿Estamos en un período de excepcional crecimiento de nuestra enseñanza primaria? La verdad es lo contrario. En el año 1950 había en el país 249.393 escolares. En 1960 había 319.904. Eso representa un aumento de más de 70 mil alumnos en 10 años o, dicho de otro modo, una expansión del 28%. En 1970 la matrícula total había trepado a 396.630, lo que significa se habían incorporado 80 mil escolares más. Esto significa un crecimiento del 24% respecto de 10 años atrás.

¿Qué ha pasado recientemente? La matrícula de primaria, lejos de crecer, se redujo. En 2004 había 367.428 escolares. En 2014 había 323.695, es decir, unos 44 mil alumnos menos o una caída del 12%. Por razones básicamente demográficas, el número total de escolares se ha contraído. ¿Cómo se puede explicar que, en condiciones tan poco desafiantes, casi uno de cada tres egresados de primaria deba repetir en cuanto sale de la escuela?

¿Y qué ha pasado con la educación media, es decir, con la suma de Secundaria y UTU? En 1950 había 44.107 alumnos y en 1960 había 88.413. Quiere decir que la matrícula se duplicó en diez años. En 1970 había 166.939 inscriptos, lo que significa que la matrícula volvió a duplicarse. En cambio, entre 2004 y 2014 el número total de alumnos de la educación media pasó de 306.417 a 339.271 alumnos, lo que representa un modesto crecimiento del 11%, diez veces menor al que se registraba hace unas décadas.

En el Uruguay de los partidos fundacionales, nuestra educación fue capaz de crecer explosivamente al mismo tiempo que aseguraba calidad. Hoy, nuestra educación decrece o apenas crece, al mismo tiempo que se desfonda en términos de calidad.

Eso dicen los números. Lo demás es “relato”.

Pablo Da Silveira