Pruebas PISA 2015

Hoy es un día crucial para la educación uruguaya. Según se ha venido anunciando, a las 8.30 de la mañana se estarán dando a conocer los resultados de la edición 2015 de las pruebas PISA.

Organizadas por la OCDE, las pruebas PISA son la medición de aprendizajes más conocida y respetada a nivel internacional. Sus resultados son utilizados por numerosos gobiernos, universidades y organismos internacionales, lo que refleja un grado de legitimidad que no alcanzan otras mediciones. Como ocurre con cualquier instrumento, las pruebas PISA sirven para algunas cosas y no para otras (lo mismo vale para un buen martillo). Pero hacen muy bien aquello para lo que fueron diseñadas.

Básicamente, PISA se propone averiguar lo que han aprendido los estudiantes de 15 años de edad en tres áreas fundamentales: lengua, matemáticas y ciencias. No importa qué grado estén cursando ni qué modalidad educativa hayan elegido. Lo que importa es lo que han aprendido. La prueba también recoge información complementaria sobre actitudes y motivaciones.

¿Los estudiantes de un país dado han aprendido lo suficiente, o demasiado poco? Para evaluarlo, PISA utiliza dos puntos de referencia. Por un lado fija un mínimo absoluto, determinado por el conjunto de saberes y destrezas que es necesario haber adquirido para poder acceder a un empleo calificado. Los estudiantes que quedan por debajo de ese mínimo corren un serio riesgo de vivir vidas sin horizontes.

En segundo lugar, PISA compara los resultados obtenidos en cada país con los que se obtienen en los demás países participantes. La edición que se presenta hoy reúne datos sobre más de setenta naciones. Estas comparaciones no sólo permiten averiguar cuánto aprenden los estudiantes de un país en relación a lo que se aprende en otros, sino también cuánta desigualdad educativa hay en un país en relación a otros, o cuán exitosas han sido sus políticas educativas a lo largo del tiempo (siempre comparando con el desempeño ajeno).

Las pruebas PISA son un instrumento valiosísimo para cualquier país que asigne alguna importancia a la política educativa. Ignorar o desdeñar sus resultados es ir a contramano de lo que hace el mundo. Y cuestionar las cifras porque nos resultan incómodas equivale a querer tapar el sol con la mano. Por lo pronto, los datos correspondientes a un país no sólo son mirados en ese país sino en todo el planeta.

Todas estas son razones generales que explican por qué se presta tanta atención a las pruebas PISA. Pero, además, los uruguayos tenemos razones propias.

Las pruebas PISA se realizan cada tres años. Uruguay lo hizo por primera vez en 2003 y volvió a hacerlo en 2006, 2009, 2012 y 2015. Entre 2003 y 2012, Uruguay fue el único país de América Latina con una clara tendencia a empeorar. El mejor resultado global fue el de 2003. Desde entonces la tendencia fue a la baja, mientras el resto de la región mejoraba. En 2003 éramos los mejores del continente en las tres pruebas. Desde entonces, varios nos alcanzaron o nos dejaron atrás. Somos además el país con mayor desigualdad educativa de todos los que participan.

Los datos que se conocerán hoy nos permitirán saber si finalmente hemos conseguido invertir estas tendencias y empezar un camino de mejora, o si seguimos cayendo en relación a los demás y a nosotros mismos. Si esto último llegara a ocurrir, sería un fracaso sin atenuantes

Pablo Da Silveira