Basta de rinocerontes.

Los tamberos están por una para salir y gritan desesperados, su producción no vale nada y la industria está en crisis, pero Amodio es más importante. 900 obreros, la mayoría mujeres y muchas jefas de hogar se quedarán sin trabajo esta semana cuando cierre Fripur.

Pero Amodio es más importante. El seguro de paro empieza a ser una realidad para muchos trabajadores, la incertidumbre de quedarse sin empleo se viene encima y no tienen mucha esperanza, porque Amodio es más importante. Los gurises en las escuelas aprenden poco, pierden decenas de días de clase y en los liceos la mitad repite y se van preparando para la pobreza y la exclusión. Ay de ellos, no entendieron que Amodio es más importante. Vas a la feria y ves que la fruta cotiza en la bolsa de valores y en la carnicería remarcan la carne más de 10% en pocos días, es la alimentación básica pero aquí los uruguayos tenemos un problema, Amodio es más importante. Entonces prendés la televisión y uno se imagina que el desempleo que crece, el costo de vida que se dispara, la educación pública en crisis, los productores que quiebran o se endeudan, los trabajadores que van al seguro de paro deberían ser la noticia, pero de eso se habla poco porque los medios se agolpan, hacen guardia día y noche, se amontonan en la puerta de los juzgados donde declara… Amodio.

El gran engaño y la campaña de desinformación y apoyo al gobierno más inteligente que se ha hecho es esta chantada del retorno al ruedo de Amodio Pérez y sus acusadores. Ambos. Porque seamos claros, son todo lo mismo, el acusado y los acusadores. Todos son protagonistas junto a los golpistas de habernos robado el Uruguay hace 50 años, de poner de rehén a la inmensa mayoría con sus dislates mesiánicos. Son traidores a la democracia todos, son traidores a la libertad todos, son traidores a los derechos humanos todos. Unos empezaron en democracia a traicionar la libertad y otros dieron el golpe de Estado y violaron a gran escala los derechos humanos, pero ninguno es santo.

Y vuelven a escena, pero ninguno a decir la verdad porque la “verdadera” verdad la tienen bien escondida porque los acusa a todos ellos. Son tan lo mismo que todos votaron igual, hasta el día de hoy. El propio Amodio dice que tiene un retrato de Mujica y que festejó su triunfo. Y entonces de que “enemigos” me hablan, son lo mismo, siempre lo fueron. Y ahora se dedican a hacer vedetismo histórico, simulando diferencias dónde se deben cruzar internas de todo tipo y hasta económicas. Mientras juegan a los ofendidos recíprocos, montaron un operativo tapadera a todo lo que importa en serio: los precios, el desempleo, la inseguridad, el escándalo de Ancap. El gobierno aplaude la llegada de Amodio. Esta es la realidad, no la que inventaron los tupas, ansiosos por robarnos el presente como lo hicieron antes. A la inmensa mayoría de uruguayos, ni que hablar de los menores de 30 o 40 años, les importan un comino estos griteríos de alcoba. A los medios de comunicación parece que sí, y eso que corren atrás del rating, porque este marca poco. Es comidilla para iniciados. Un extranjero podría preguntar si en Uruguay todo está tan bien que lo importante es este sainete. Yo le contestaría que la inmensa mayoría de los uruguayos están como yo, con un término no muy académico pero que sabrán perdonar, repodridos de los Amodios y sus amigos tupas.

 

Javier García

Injustificados.

Quizás lo poco que queda en claro, luego de la visita de Amodio Pérez, que encaró a sus compañeros terroristas con quienes pergenio el desastre de la república en Uruguay, cruzando acusaciones de traición y entrega, es que la locura   está lejos de ser la romántica historia que escribidores funcionales y desprejuiciados hicieron sobre su sangriento accionar.

Queda claro también que la consecuencia, querida o no, pero consecuencia al fin, de una larga dictadura militar que asumió la suma del poder público en Uruguay con perjuicio para las libertades, el derecho y la prosperidad, terminó  encontrando una justificación en el accionar terrorista.

Ninguna de las épicas descriptas por funcionales adherentes a soluciones radicales, terroristas o dictadores responden a la realidad, son una gran mentira.

ES una gran mentira que los tupamaros lucharan contra la dictadura. Lo confirman hoy las acusaciones cruzadas de Amodio, Marenales, Huidobro, Mujica y sus secuaces de que el fin de su aventura sangrienta fue resultado de “traiciones”, sea de quien sea, poco importa, la fecha si importa y ello fue en 1972, un año antes del golpe de estado, de la instauración de la dictadura contra la que fabulan haber luchado

Es una gran mentira que los militares configuraron el golpe de estado como resultado de la acción de la guerrilla, ellos mismos confirman que la derrotaron un año antes del quiebre institucional.

Los extremos se tocan, las mentiras se parecen.

Pero en los dos casos los hechos que protagonizaron estos actores son injustificables.

Las Fuerzas Armadas, hasta la derrota de la guerrilla Tupamara actuaron en respaldo de las Instituciones y de las libertades. En el momento que sus principales, aconsejados por un sentimiento alejado de la dignidad militar resolvieron llevarse por delate las instituciones, con el penoso resultado que conocemos concretaron el error histórico, la dictadura,

Los Tupamaros, ensoberbecidos con sus métodos terroristas, intentaron destruir las instituciones y someter al pueblo uruguayo a la dictadura ideológica, despreciando la soberanía popular y atacando las bases de nuestra sociedad.

Ambas épicas se construyeron desde las mentiras, que hoy analizando el calendario, saltan a la vista.

 

Jaime Mario Trobo

El apellido de todos

La sesión del Senado que terminó con la aprobación de una comisión investigadora para Ancap y con diez años de negativa a votarlas de parte del oficialismo, dejó otras novedades.

En medio del debate un senador del gobierno advirtió que una denuncia parlamentaria no podía significar que los jerarcas y exjerarcas investigados fueran dañados en su moral y que había que cuidar sus nombres. Que atrás de esas personas había trayectorias, familias y amigos. En resumen, un apellido limpio no podía ensuciarse al fragor de una conquista política y advirtió que había que “cuidar la moral” de la gente. Es de las cosas más importantes que sucedieron en la sesión, si no la más trascendente en términos éticos, por más que obviamente la atención estaba puesta en el voto del FA.

Dos cambios profundos resultaron de esta sesión: el voto para investigar y además que el FA -si lo dicho por el senador representa a su bancada- dejará de hacer política con el buen nombre de sus adversarios. Porque esa en verdad fue su actitud histórica y contumaz: ensuciar el nombre, el honor, la moral y por transitiva herir a las familias de aquellos a quienes denunciaba siendo oposición, privándolos de algo básico no solo para el derecho sino para la gente de bien: la presunción de inocencia y el apellido sin mancha.

Ya nadie le devolverá, por ejemplo, a “Polilla” García Costa las horas vividas defendiéndose de la infamia, del ataque inmoral, y a sabiendas falso de aquellos que levantándose pocos centímetros de piso lo atacaron sin pensar en su apellido, en su honor y menos en su familia. Hoy, si Polilla estuviera entre nosotros, podría preguntar: ¿mi apellido vale menos que el de Sendic? ¿Mi familia tiene menos derecho a ser respetada? Pero no está y el sufrimiento desgraciadamente no tiene devolución, ni se compensa con el cariño de quienes sí respetan. Es así. Esta fue la historia del FA en la oposición. Aunque no vamos a generalizar, por lo menos era la de muchos de sus dirigentes ante el silencio de otros que quizás no lo hacían, pero tampoco se revelaban ante esa práctica corrupta.

El Frente Amplio, lo dijimos en sala, tiene la garantía del Partido Nacional de que moral, apellido y por supuesto la familia de cualquiera de los investigados van a tener la protección que ellos no dieron.

La política no puede ser barro, ni basura. Está expuesta a las debilidades de las personas, a sus corrupciones morales además de las materiales, pero se debe hacer sobre la presunción del bien querido por todos, porque la vida democrática no es para destruir personas, es para superarlas con honor, sin él no vale la pena.

En todos los partidos puede haber gente venal. Pero no hay que marearse, son la excepción y si Uruguay tiene la estabilidad política que se reconoce es porque nuestros partidos son honestos y lo otro es la excepción absoluta.

Si el FA aprendió esto, la victoria, el logro del Partido Nacional de esta semana fue doble. Pero el más importante es este cambio del que nada se habló. Ojalá la palabra del senador Martínez Huelmo sea representativa y además contagiosa en ese partido. No podemos entrar en la máquina del tiempo y hacerles devolver el sufrimiento que causaron, pero si logramos que en adelante nadie más use la infamia para ganar un voto, entonces hemos ganado una gran batalla. De esas que agregan paz y nos elevan a todos.

 

Javier García

Donaciones Especiales.

El 26 de noviembre de 2013 el Presidente José Mujica firmó el decreto por el cual se elevó el monto total permitido para las donaciones especiales. Es de justicia recordar que fue el Dr. Ignacio de Posadas quien planteó la idea al Presidente, y también quien persistió hasta la aprobación del decreto. De Posadas había presentado la iniciativa en un evento en el que Mujica expresó que tenía las manos atadas en el tema de la educación y que ningún cambio era posible dado el intrincado nudo de intereses políticos y sindicales existente. También es oportuno recordar que el marco legal habilitante de las donaciones especiales fue sancionado en el marco de la reforma tributaria de 2006. Traigo estas referencias a colación ya que en estos días reaparecieron los cuestionamientos al régimen de donaciones especiales por parte de una legisladora integrante del MPP, sumándose así a las críticas de otros sectores políticos y gremiales. Entre los beneficiados del año pasado están los institutos Jubilar, Impulso, Providencia y Francisco. Pero también encontramos otras instituciones muy importantes como Aldeas Infantiles y las fundaciones Teletón y Peluffo Giguens.

Seguramente, muchas personas suponen que son exclusivamente las instituciones privadas quienes pueden recibir donaciones especiales, pero eso no es así, ya que la ley autoriza también a los organismos públicos a ser beneficiarios. Es de ese modo, entonces, que el año pasado la ANEP recibió aportes por más de ocho millones y medio de pesos y la UDELAR (oficinas centrales) por casi dos. A su vez, varias de sus facultades fueron beneficiadas con contribuciones, y también lo fueron algunas fundaciones dependientes de las mismas, como las fundaciones Manuel Pérez y Julio Ricaldoni. Fueron también beneficiados el INAU, el Instituto Clemente Estable y el Plan Juntos. Las empresas donantes abarcan una gran variedad de rubros, y el origen de sus capitales es tanto nacional como multinacional. El sistema de donaciones especiales se constituye en un elemento fundamental para el financiamiento de las instituciones de servicio a la comunidad. Estas llevan adelante  tareas que benefician a la sociedad (en algún caso casi en exclusiva, como la Fundación Teletón) y complementan la acción de los organismos estatales. En muchos casos – como el de los institutos educativos mencionados ­ generalmente obtienen resultados mejores que los de sus pares estatales. Los detractores del sistema aducen que el Estado realiza una renuncia fiscal que lo priva de recursos y que éste es más justo y sabio a la hora de canalizar los recursos públicos. Sin embargo, a la luz de la recaudación estatal los montos en cuestión son verdaderamente insignificantes y los resultados obtenidos muy buenos. La injusticia del tema radica en que los beneficios fiscales no alcanzan a la gran cantidad de personas, instituciones y empresas que diariamente contribuyen a las actividades de escuelas, liceos, hogares de ancianos, etcétera; siendo llamativo que institutos estatales con presupuestos en constante crecimiento deban recurrir al aporte de la comunidad para atender necesidades de funcionamiento. Las donaciones son parte fundamental del financiamiento de las instituciones de bien público, y responden, básicamente, al deseo de las personas de aportar al bienestar de sus semejantes. En el caso de las donaciones especiales lo que se hace es estimular ese comportamiento. Es un régimen que ha demostrado su utilidad y transparencia y que debe ser defendido y promovido.

Gustavo Penadés

Ladrones, traidores y aprovechadores.

El Sub Secretario de Defensa Nacional Dr. Menéndez, que ha hecho cuerpo con el Comandante de la Fuerza Aérea Gral Martinez, para defender la mutua incapacidad en conducir un Ministerio y una Fuerza, aprovecha un momento de réplica del triste papel que presentó el lunes en la Interpelación por la desaparición de nada más ni nada menos que 20.000 municiones, y califica a los que lo dejaron desnudo.

Ladrones les dice a los que robaron las municiones y tiene razón, son ladrones, corruptos y mafiosos que tiene bajo su mando y que sus servicios de inteligencia y los conducidos por el General del Aire no pudieron identificar a tiempo. Y durmieron durante seis meses sin enterarse de lo que pasaba en sus dependencias sin que nadie lo advirtiera. Prueba consistente de incapacidad y falta de vigor para mandar.

Traidores, dice de quienes, porque internamente sabían que si esto no lo denunciaban afuera lo iban a tapar, como lo taparon durante seis meses,  cuando lo que hicieron fue recurrir como corresponde a un parlamentario y hacerle saber la grave situación que se escondía vaya a saber hasta cuándo. Cuando el mando tiene que acusar de traición deliberadamente a sus funcionarios acosándolos y sometiéndolos al miedo de la venganza, ha dejado de ser mando, es solo cargo, oropel y fracaso.

Aprovechadores, a los que cumplimos con nuestro deber de mostrar la frivolidad e irresponsabilidad del mando Ministerial y Militar, que debe reconocer que descubrimos una maniobra de la que estaban informados y tenían bien tapada, porque yo no puedo, nadie puede creer que en un lugar tan limitado como una ciudad del interior un hecho tan flagrante y vergonzoso pudiera mantenerse tapado.

Es una vergüenza, que elijan el camino del ataque al mensajero y no el de la dignidad y la renuncia ante el evento, grave, muy grave, sobre el que no tienen explicación alguna. Ahora resulta que aparecieron 600 casquillos en un contenedor. Y ? Que quieren demostrar con ello, que en vez de 20000 son 19400. En realidad son como las 18000 y no 20000 dato con el que Menéndez quiso minimizar el hecho al otro día de la denuncia.

Si hubiera un poco de dignidad, responsabilidad y desapego a los honores y choferes, ya estarían en sus casas.

 

Jaime M. Trobo

El honor olvidado

La interpelación que el diputado Trobo le hizo al ministro de Defensa sobre la desaparición de miles de proyectiles en Durazno dejó claro que ese episodio se intentó ocultar deliberadamente a la ciudadanía y a sus representantes.

No hay forma de creerse la fábula montada que argumenta que durante más de seis meses eso lo sabía un pequeño círculo que se lo escondió al comando de la Fuerza Aérea y al ministro de Defensa Nacional y su subsecretario, que además vive en Durazno, donde “todo Madrid lo sabía, todo Madrid menos él”. Muchísimos lograron lo que suele ser imposible entre pocos: esconder el hecho. Dicen que secreto entre dos no es secreto, aquí si le creemos a la versión oficial se logró mantener el secreto entre muchos. Imposible. Lo sabían arriba y lo escondieron.

Este robo grave alcanzaría para que instantáneamente el comandante de la Fuerza Aérea y el ministro renunciaran. Cuando había honor sucedía. El primero por ser el responsable directo de la Fuerza, por aquello que en otros tiempos era un principio militar cardinal: se delega el mando pero nunca la responsabilidad. No lo hizo. Y en el caso del ministro por ser el responsable político y ejercer el mando superior, junto al presidente, de una Fuerza que no es autónoma sino sujeta al poder político.

Fernández Huidobro le pidió la renuncia en una interpelación al fallecido Luis Brezzo cuando era ministro de Defensa en 2001, por un robo bastante menor en el arsenal de la Armada. Ahora se refugió en una actitud cobarde que no asume su responsabilidad. Fue “valiente” para pedirle a otro que haga lo que él huye de hacer. La historia de Huidobro vuelve a repetirse, (aquella historia).

Y si el ministro no sabía porque le escondieron la infor- mación es peor y entonces se debería ir por inepto, por no tener mando y porque se entera por la prensa de lo que pasa en su cartera. Pero no es el caso, los servicios de inteligencia lo alertaron. ¿Por qué lo digo? Porque saben hacer su trabajo. La información se ocultó por ra-zones políticas, no hay posibi-lidad alguna que algo que sabían varios oficiales y subalternos no hubiera llegado a oídos del comando del arma y del ministro.

Algunos servicios de inteligencia le informaron en los últimos días a Fernández Huidobro que Amodio Pérez iba a venir a Uruguay a presentar un libro. Mire usted, ¿son inteligentes para saber que el escondido exguerrillero viene del exterior y no saben que se robaron miles y miles de balas a 190 kilómetros de Montevideo? Hacen inteligencia política para el ministro, pero se comen el gravísimo robo en Durazno. No, esa no corre.

Por muchas razones desde hace mucho tiempo este ministro no solo no nos da garantías a los blancos, tampoco se las da a la democracia uruguaya. A ningún partido, al Frente Amplio tampoco. Pero peor es que algunos militares en este hecho confundieron su lealtad. No es a un partido político en el gobierno al que se la deben o a un ministro, sino a la Constitución de la República, fue a eso que se juramentaron. Cuando no lo hacen nos fallan a todos y primero a su honor. Como pasó la tarde de la interpelación con algún alto oficial que estaba mezclado entre legisladores frentistas, en su bancada, agradeciendo sumisamente que lo hubieran defendido en algo tan deshonroso como es no hacerse cargo de su responsabilidad cuando le roban las armas que los uruguayos y la Constitución les dieron para cuidar.

Una deshonra.

 

Javier García