El ADN, otro verso

El ADN, otro verso

El ADN, otro verso

El Ácido Desoxirribonucleico, ADN, es la matriz genética, nuestra marca de origen. De las clases de biología, saltó en los últimos días a los primeros planos políticos utilizado cansinamente como muletilla.

El presidente Vázquez lo adoptó y repite día tras día que va a cambiar “el ADN de la educación”. Proclamada durante la campaña electoral como fundamental en el programa de gobierno, la reforma educativa sería de tal magnitud que cambiaría su “ADN”. Lo único que ha cambiado hasta ahora es el director de educación y el subsecretario, a ellos sí que le cambiaron el ADN, ya no están más en el gobierno.

Vázquez se defiende y dice que apenas van 8 meses de gobierno y que no se le puede pedir resultados mágicos ni inmediatos. Error. El Frente Amplio en el gobierno lleva 128 meses. De ellos este presidente ya se consumió 68 meses, más los 60 de Mujica. Tiempo suficiente para ver resultados. En su primer período este mismo presidente fue autor intelectual y material de la vigente ley de educación, madre de todos los problemas políticos en su conducción. El “ADN” es el que él le imprimió y es la madre de todos los problemas. Allí sentenció a generaciones de muchachos a ser rehenes de una educación de cuarta calidad, de país subdesarrollado y con vocación de petiso. Esto lo sembró el actual jerarca.

El que se dice gobierno progresista, es el gran privatizador de la enseñanza pública. En sus gobiernos se multiplicó la matrícula de los colegios privados. Es el que obligó a miles de familias a hacer esfuerzos económicos inmensos para que sus hijos fueran a la enseñanza privada con un fin primario, básico: que tengan clases. En los gobiernos progresistas los niños y los jóvenes que van a escuelas y liceos públicos tienen, de pique, un mes menos de clases que los que van a los privados. Los padres de éstos van a trabajar tranquilos mientras están cuidados en sus clases. La inmensa mayoría de los padres sin embargo, en el gobierno progresista, tienen que ir a trabajar sabiendo que sus hijos estarán solos en sus casas, sin hacer nada, aburridos jugando en una computadora o en la calle expuestos, porque no se dictan clases. Por eso terminan egresando de la escuela miles de chiquilines que son analfabetos funcionales, a quienes este gobierno los toma como objetos para vestir estadísticas sin que les importe su formación real para que luego tres de cada cuatro jóvenes no termine el liceo.

Serán pobres y marginados, eso sí hijos de la educación progresista.

El “ADN” de la educación frenteamplista es el que pone al frente del órgano rector al señor Netto, que no se sabe lo que piensa en la materia, al que le decretan la esencialidad y se entera por los diarios y le ocupan su oficina y se apura en aclarar que él no pidió que la desalojaran. Ejerce la misma responsabilidad que tuvieron Pivel Devoto y Germán Rama. Todo dicho.

Al Prof. Mir que era el director de Educación del ministerio, lo echó el propio Vázquez. Cometió el pecado de no mentir, dijo la verdad: en este período no va a cambiar nada.

Vázquez, antes, eligió excluir de la dirección de la enseñanza a la oposición. Quiso una enseñanza “de partido”. Ahora achicó más, ya no es de partido, es de sector y de las corporaciones.

Dice que no se le pueden pedir resultados tan rápido y no advierte que ya los tuvo, son espantosos y son todos suyos, que se haga cargo de ese ADN.

Javier García

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