Exposición escrita de la diputada Gloria Rodríguez sobre violencia de género

Exposición escrita de la diputada Gloria Rodríguez sobre  violencia de género

Exposición escrita de la diputada Gloria Rodríguez sobre violencia de género

                                            Montevideo, 25 de noviembre de 2015

 

 

Sr. Presidente de la Cámara de Representantes

Diputado Alejandro Sánchez

Presente.-

De mi mayor consideración:

Amparada en las facultades que me confieren el artículo 155 del Reglamento del Cuerpo, solicito a Ud. tenga bien cursar a Presidencia de la República, Directorio del Partido Nacional, Instituto Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República, Ministerio de Educación y Cultura y por su intermedio a ANEP y CODICEN, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social, Ministerio del Interior, Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Salud Pública, UDELAR, Instituto de Formación Docente, Instituto Nacional de las Mujeres así como a todas las Intendencias y Juntas Departamentales, la Organización Mujeres de Negro, Centro de Estudios Josefa Oribe, Bancada Bicameral Femenina, Cotidiano Mujer, Organizaciones de Afrodescendientes, con destino a la Unidad Étnica Racial, Unidad de Atención a la Diversidad Cultural, Unidad Temática por los Derechos de los Afrodescendientes, Organización Mundo Afro y por su intermedio a las organizaciones que la integran, Institución Federada Afro Umbandista del Uruguay y por su intermedio a las instituciones que la integran, a los universitarios técnicos e investigadores Afro-Uruguayos, a Mizangas Grupo de Mujeres Jóvenes Afrodescendientes, a la Asociación de Amigos de la Casa de la Cultura Afro-Uruguaya, a la Asociación para el Desarrollo del Arte y la Cultura Afro-Uruguaya y a todos los medios de prensa de Uruguay la siguiente:

                                                           EXPOSICIÓN ESCRITA

Existe un problema de enormes dimensiones entre nosotros, y resulta evidente e innegable que no lo estamos enfocando como debería ser.La violencia de género adopta diferentes formas, gran parte de ellas invisibles, impactantes y caracterizadas por una cierta impunidad de hecho,

en el sentido de que en más de una ocasión a ciertas conductas violentas no se las suelen denunciar, cuando en realidad deberían haberlo sido, o se muestra un beneplácito ante violaciones de los derechos de algunas personas, dejando a sus perpetradores sin castigo alguno.

Para ser gráficos, siete de cada diez mujeres en Uruguay vivieron alguna forma de violencia basada en género a lo largo de sus vidas; afecta en mayor medida a las mujeres entre 19 y 29 años, y es aún mayor en mujeres que declaran ascendencia afro así como a quienes viven en la región sureste del país. Estas opresiones reales; funcionan de forma transversal, no excluyendo una a la otra, sino interactuando en múltiples y simultáneos niveles, y contribuyendo a aumentar sistemáticamente la brecha ya establecida de la desigualdad social.

La violencia de género se ejerce todos los días, a toda hora, en este mismo momento, todas ellas señales de alarma y de que no estamos haciendo lo suficiente para cambiarlo, para revertirlo.Particularmente en nuestro país, los testimonios de mujeres que han sufrido dicha forma de violencia declaran que un 55% sintió miedo, depresión y/ o angustia, 40% aproximadamente sufrió alteraciones del sueño, un tercio mal humor y agresividad y más de un quinto deseos de morir o suicidarse.

La indiferencia, así como la carencia de pronta respuesta ante estas violaciones es una responsabilidad que tenemos todos; con cada mujer que muere o sufre alguna lesión a causa de la violencia de género constatamos un ataque directo a nuestra Carta Magna, por cuanto aún si no estuviese específicamente regulado en la ley, por imperio del artículo 72 de la Constitución se están vulnerando verdaderos Derechos Humanos que se ven amparados en ella, no solamente de la víctima de modo directo, sino de su entorno en forma indirecta.

El derecho a la vida, a la seguridad, a una protección real de la misma debería constituir la regla y no la excepción en nuestra sociedad, vulnerar esos derechos fundamentales de la mujer atenta contra los principios mismos de nuestra ciudadanía. Es por esto mismo que llama poderosamente la atención la discontinuidad del Plan Nacional contra la Violencia Doméstica y Sexual, más aún cuando el gobierno de alguna manera hizo suya la causa de la lucha contra las distintas formas de violencia basadas en género. Ello menoscaba en cierto grado la institucionalización que tanto tiempo costó alcanzar al Uruguay de este tipo de medidas, significando un retroceso en lo hasta ahora logrado.La plataforma de lanzamiento de este cambio radical no se queda solamente en mecanismos que faciliten denuncias o restrinjan el acercamiento por parte de aquellos sujetos que cometieron un acto de violencia a su víctima; sino que va siendo hora de proyectar cambios estructurales que contemplen con ojo crítico la gran imagen. Me refiero al ámbito educacional y cultural del asunto, a la enseñanza de todos y todas acerca de que determinadas conductas son equivocadas, no aceptadas y reprochadas por el conjunto social.

Estoy convencida de que ese mundo mejor no está tan lejos de lograrse como algunas personas lo pintan, requerirá trabajo y mucho esfuerzo por parte de todos, es cierto, pero un esfuerzo que valdrá la pena.

Sin otro particular, saluda al Sr. Presidente con su más alta estima y consideración,

 

 

 

 

Gloria Rodríguez Santo

                                                 Representante Nacional

 

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