Gobierno y tres monitos.

Gobierno y tres monitos.

Gobierno y tres monitos.

Como los monitos de la leyenda, el gobierno tampoco ve, no escucha, ni habla. Está afuera de la realidad, extraviado políticamente. Mientras Bonomi explica en diez idiomas que la desocupación del Codicen tuvo episodios callejeros violentos porque en las inmediaciones del edificio había grupos ajenos al Frente Amplio, “ultras” de la Plenaria Memoria y Justicia, desde adentro mismo de su gabinete le ahorraron trabajo.

La ministra Arismendi ocupó ella misma su ministerio. Tuvimos esta semana una ocupación muy particular que hizo la jerarca del Mides junto al sindicato, reivindicando contra la ley de Presupuesto. Bonomi no tendrá que explicar que había elementos ajenos al FA ocupando, se encargó su compañera de gabinete. Es de fantasía, si no fuera el signo de los tiempos que corren. Tres senadores oficialistas y el director de Trabajo fueron a la sede del Mides el miércoles de noche a reunirse con los ocupantes, es decir, el sindicato y la ministra. Como dicen los muchachos, estamos en el horno.

Pero los tres legendarios monitos siguieron instalados en el gobierno de Vázquez. Tendremos una ley de Presupuesto con contrataciones abundantes de funcionarios públicos y recursos para cargos políticos millonarios en dólares. Brasil aquí al lado está que arde, sin embargo nuestro gobierno no se entera de que uno de nuestros principales socios comerciales está en serios problemas políticos y económicos regados por una corrupción institucionalizada y eso ya nos pega duro. La inflación y el precio del dólar juegan a las escondidas mientras los uruguayos sacan cuentas para llegar a fin de mes. Astori recorre medios, imparte cátedra y nos habla a los uruguayos como si fuéramos tarados (con perdón de la expresión, pero seguro que lo cree). La economía, dice, seguirá creciendo, casi como si fuera un acto de fe. Es decir que los precios de la fruta y las verduras en la feria, la desocupación con su desgraciado crecimiento, el seguro de paro al que son enviados miles de trabajadores, los comerciantes de frontera que cierran por cientos por la diferencia en el cambio con Brasil, y productores fundidos, son para el ministro de Economía algo así como un grupo de conspiradores de la oposición que no ve el país de maravillas que ve él. El gobierno no ve ni escucha. Pero tampoco habla, el presidente está ausente, está en otra. Recibe a Scioli, que buena manija dio contra Uruguay en el conflicto de las papeleras, y que con mal gusto adelantó aquí que su ministro de Interior sería Uribarri, que era gobernador de Entre Ríos y nos dijo de todo en aquel momento. Y lo anuncia con Vázquez al lado, que abrazaba al candidato kirchnerista. Muy fuerte. Nuestro presidente hace campaña por Scioli, que respaldaba las agresiones y el bloqueo, pero no habla con la oposición uruguaya. Para Vázquez no existe otra realidad que el plenario del Frente Amplio, que le dirige, entre otras cosas, la política exterior uruguaya y nos sacó del TISA sin tener la menor idea de si era bueno o malo. Nin termina siendo el canciller del plenario del Frente Amplio.

No hay rumbo, pero se anuncia que Vázquez preocupado por las encuestas que dicen que cayó notablemente y en picada su respaldo, hará cambios. Hay uno que es urgente: echar a los monitos de su gobierno para que empiece a ver, a escuchar y a hablar. Antes que sea tarde para él, pero aún más para todos.

Javier García

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