Comunicado de prensa del diputado Gustavo Penades sobre MIDES

“200 millones de dólares por año divididos entre la población vulnerable es mucha plata. No está claro cómo se gasta y si la gente mejora su vida”

El MIDES podrá gastar más de mil millones de dólares en cinco años pero no está claro cómo lo hará” dijo el diputado Gustavo Penadés luego de recibir a la delegación del Ministerio de Desarrollo Social en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.

Según el diputado Penadés  “los estudios dicen que 20% de la población de clase media vulnerable está en condiciones de caer en pobreza” y agrega que para el Banco Mundial “clase media en Uruguay son las personas que ganan $ 300 por día y  hay 445.000 trabajadores que ganan $ 15.000”.

El Frente Amplio maneja las cifras alegremente y el Ministerio de Desarrollo Social maneja los recursos de los uruguayos como si tuviera la obligación de repartirlos. Lo cierto es que después de tantos años la realidad es “cuando la economía mejoró y apareció trabajo fue el trabajo lo que hizo que la gente mejorara y no las políticas estatales”.

Penadés se alegró de que el gobierno decidiera parar las contrataciones de organizaciones suministradoras de personal en el MIDES, pero dijo que hay cosas que no están bien explicadas”. “200 millones de dólares por año divididos entre la población vulnerable es mucha plata. No está claro en que se gasta”

 

Gustavo Penadés en desacuerdo con una guardia nacional en la órbita del Ministerio del Interior

“Es equivocado el camino de seguir concentrando recursos para crear una especie de guardia nacional pero con otro nombre “indicó el integrante de la Comisión de Presupuesto, diputado Gustavo Penadés. “Se quiere eliminar la Policía Caminera y sumarla a la Guardia Republicana creando un cuerpo de policías con muchos integrantes, armamento muy potente – similar o mejor al de las Fuerzas Armadas- y además se quiere sumar transporte aéreo todo bajo la dependencia directa del Ministro del Interior”.

La compra de helicópteros y de una avioneta fue otro de los temas cuestionados. “En lugar de optimizar el dinero del Estado compartiendo los recursos  existentes y futuros con la Fuerza Aérea  se va hacia el sueño de la fuerza área propia” ironizó Penadés.

Por otra parte, el legislador hizo referencia con la reivindicación de la actuación policial realizada por el ministro Bonomi, quien se manifestó conforme con las acciones que su ministerio lleva adelante.

La cosa se complicó.

La comparecencia del ministro Astori  al Parlamento la pasada semana  confirmó  lo que los especialistas venían anunciando y la población advirtiendo.  Se frenó un ciclo de crecimiento muy importante,  y, por unos años –esperemos que sean los menos posibles- la palabra que deberá usarse será  “prudencia”.

Miradas las cosas en perspectiva,  lo que está pasando es lo que en algún momento debía pasar. Era imposible un crecimiento económico indefinido a tasas como las registradas;  una versión académica de la antiquísima imagen bíblica de las vacas flacas y las vacas  gordas.  La etapa que empezó poco después de la crisis de 2002 con un dinamismo productivo y económico nunca visto se desaceleró fuertemente. Todos, hasta intuitivamente, sabíamos que la bonanza que se vivía no podía ser eterna. En algún momento la caída de los precios de los productos y las dificultades de los mercados  sumados a otros factores externos terminaría con la euforia.

A lo largo de estos años  la oposición reclamó tener cuidado,  gastar menos y ahorrar para cuando las cosas estuvieran complicadas. Además de pedir medidas contra cíclicas, pedíamos una regla fiscal y que el endeudamiento externo fuera el absolutamente imprescindible.  En suma: Ahorrar para cuando se necesitara. Nada de eso se hizo.  Al contrario. Se nos trataba de aguafiestas, de tener miradas apocalípticas e ideologizadas.  Recordamos la  expresión del   ministro Fernando Lorenzo quien, en 2010 al presentar  el presupuesto a su bancada,  decía que la idea de la regla fiscal era de “derecha”.  En aquel tiempo la oposición decía que los factores externos eran fundamentales para crecimiento y desde el  Frente Amplio se respondía que se olvidaba  todo lo bueno que se hacía desde el gobierno. Ahora, cuando las cosas se pusieron complicadas la responsabilidad parece ser únicamente del mundo!

Mirando ahora para el futuro,  ojala nos equivoquemos,  pero es clarísimo que todos los propósitos que el gobierno procura parecen muy difíciles de alcanzar simultáneamente. En un escenario en que se parte de una baja del producto bruto al 1,5% (el 2,5% proyectado incluye 1% correspondiente a Montes del Plata)  se pretende mantener el nivel de empleo y el poder de compra del salario,   bajar la  inflación y reducir los 3,5% de déficit.  A esto se agrega, la intención de asignar el 6% a la Educación, cumplir otras promesas electorales como el sistema de cuidados, y aumentar el gasto en varios incisos. La receta del Gobierno para alcanzar estas metas es, básicamente,   aumentar las inversiones y tarifas de las empresas públicas, tomar deuda por unos 8.000 millones de dólares y apostar a la inversión privada de  proyectos de infraestructura  por 4.000 millones de dólares, amén de cruzar los dedos para que los precios y los mercados vuelvan a ser los de años anteriores.  En referencia a la calidad del gasto no aparece nada nuevo y tampoco creo que aparezca. La fórmula es mantener todo como está.

El Ministro Astori y su equipo son los mismos que manejan la economía nacional desde el 2005. Han cambiado posiciones y nombres, pero el equipo es el mismo. Por eso, es difícil aceptar que se critique y de que se hable de “herencias del gobierno anterior” cuando se diseñaron y apoyaron todas y cada una de las decisiones del presidente Mujica y del presidente Vázquez. Desde  PLUNA a  AlasU, pasando por todos y cada uno de los proyectos y el uso del “espacio fiscal”, el Frente Amplio actuó de común acuerdo.

En todos estos años se procedió como si las cosas nunca fueran a cambiar, pero cambiaron para mal. Veremos si el gobierno está a la altura del desafío que Uruguay tiene en los próximos años.

Gustavo Penadés

Comunicado de prensa del diputado Gustavo Penadés sobre la reunión con autoridades de la Oficina del Servicio Civil.

“El Frente Amplio seguirá colocando mucha gente en la Administración Pública” es una de las conclusiones que saco el Diputado y Líder de la Lista 71 Gustavo Penadés luego de que el Parlamento recibiera a las autoridades de la Oficina del Servicio Civil. El Diputado dijo que mientras el Ministro Astori pide austeridad presupuestal porque los números no dan, por otra parte se siguen tomando funcionarios sin que se demuestre que sean necesarios. “Se toma personal administrativo, no hablamos de policías,  enfermeros o médicos que son necesarios” dijo Penadés.
Entre otras críticas señala que “el gasto en el aparato político partidario aumenta: Los asesores de los ministros ganaran mas que los directores generales de los ministerios, o sea mas de $ 130.000. Aumenta el gasto en asesores pero el Ministerio de Salud Publica niega medicamentos. Es inaceptable” dijo el legislador.

Gustavo Penadés sobre la comparecencia del Ministro de Economía afirmó “Astori no conformó”

“Astori no conformó” dijo el diputado Gustavo Penadés, integrante de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, al finalizar la comparecencia del Ministro Astori en la Comisión de Presupuesto. El Ministro de Economía y el equipo económico concurrieron a presentar el Presupuesto Nacional ante los integrantes de la Cámara de Representantes.

Penadés afirmó que la proyección del gobierno no tiene sustentabilidad. “Anuncian crecimiento, control de la inflación, aumento del gasto público, control del déficit fiscal, todo al mismo tiempo y eso es imposible”.

El legislador responsabilizó a los gobiernos anteriores de no haber aprovechado la bonanza económica para acumular reservas y preparar al país para los tiempos. El legislador aseguró que el “Estado sigue gastando igual, no se hacen esfuerzos para sacarle más jugo a lo que se está gastando”. Respecto a las inversiones de 12.000 millones de dólares prometidas para el quinquenio dijo que “4.000 milllones dependen de los privados y con el panorama actual no hay seguridad ninguna de que ocurran, ya 400 millones de la regasificadora quedaron por el camino”.

“Estamos preocupados y el gobierno actúa como si nada pasara. Está bien brindar seguridad y lo apoyamos, pero se debe actuar con otra madurez y con independencia de la coyuntura política interna del Frente Amplio” concluyó.

Pedido de Informes de Gustavo Penadés al CODICEN por gastos de equipamiento de viviendas de consejeros

El diputado y líder de la Lista 71, Gustavo Penadés, cursó un pedido de informes al CODICEN solicitando se informe si a alguno de los consejeros del CODICEN o de los consejos de Educación Primaria e Inicial; Secundaria; UTU; y Formación; se le ha pagado los gastos de equipamiento de su vivienda.

El diputado también busca conocer si a los consejeros se les paga el alquiler u otros gastos de alojamiento en el departamento de Montevideo.

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Con el apoyo unánime.

Hace pocos días el Parlamento aprobó la Rendición de Cuentas correspondiente al ejercicio 2014. Desde el Frente Amplio se hizo una entusiasta defensa de la gestión. Se exaltaron las virtudes de un gobierno que habría logrado importantes avances en el desarrollo social y en el fortalecimiento de la economía. No terminamos de sorprendernos ante los elogios que merecieron los logros macroeconómicos de la administración Mujica; palabras que en otro tiempo hubieran merecido la general repulsa de ese mismo Frente Amplio, Todos los especialistas son contestes en afirmar que el último quinquenio – al igual que el anterior­ presentó condiciones extraordinarias. La inversión extranjera alcanzó volúmenes muy importantes, las exportaciones crecieron en volumen y valor y las tasas de interés internacional fueron bajas. Uruguay tuvo la suerte de seguir creciendo, determinando que los niveles de ocupación se mantuvieran altos y que los ingresos, en líneas generales, mejoraran.

Con ese panorama, hubiera sido esperable que el gobierno pisara el acelerador para cumplir, por lo menos, con algún punto del programa anunciado por el Presidente en su discurso de asunción. Mirando el futuro en perspectiva, era un momento fundamental para aprovechar la coyuntura y ambientar el crecimiento de los próximos años. Sin embargo, cuando vamos a las realizaciones nos encontramos con que nada cambió sustancialmente. Si nos detenemos a contemplar el Estado podremos advertir que todo sigue más o menos igual. La administración central, con algún retoque, sigue siendo la misma, aunque con más funcionarios. Los entes autónomos y servicios descentralizados presentaron gestiones diferentes, siendo ANCAP y ANTEL casos paradigmáticos en una escalada de inversiones y gastos cuya necesidad y características son hoy objeto de cuestionamiento e investigación. Se consolidó el “Estado paralelo” con decenas de organismos y sociedades cuya gestión escapa al conocimiento y control parlamentario y ciudadano.

En la educación pública tampoco hubo nada diferente. Se estuvo muy lejos del cumplir los objetivos y metas anunciados, producto de la incapacidad y del conflicto de intereses que en ella tiene lugar. La novedad quizás pueda ser la UTEC, aunque también en esto fracasó el Presidente Mujica. Su buena idea de que la universidad tecnológica naciera a partir de la UTU, desgajándola de la ANEP, fue trancada por el Frente Amplio e instituciones afines. La centralizadora estructura organizativa de Educación se mantiene incambiada, siendo incapaz de solucionar sus problemas de administración al extremo de necesitar a la Corporación para el Desarrollo para gestionar sus inversiones en infraestructura.

La gestión del MTOP fue tan peculiar que, por primera vez, no se le presentó al Parlamento un plan de obras quinquenal. El déficit en vialidad es notorio en todo el país.

El ferrocarril, cuya resurrección fue anunciada varias veces tampoco llegó a nada, salvo la reparación –con dificultades­ de algunos tramos de vías. De PLUNA está todo dicho. Los acuerdos de participación público privado para obras de infraestructura no funcionaron, salvo en el caso del proyecto del Ministerio del Interior para la construcción de una cárcel (procedimiento en el que el Partido Nacional insistió durante muchos años). El puerto de aguas profundas se llevó recursos y tiempo, mientras que el mantenimiento del canal Martín García aguarda soluciones permanentes.

La vivienda, factor fundamental de inclusión, no logró llegar a los sectores de bajos ingresos en la cantidad necesaria, y el Plan Juntos, también fracasó. En materia de seguridad pública no hay mucho que agregar a lo que todos conocemos. Quizás, el elemento más destacable es que se consolida la sensación de que no existe lugar del país que esté a salvo de la delincuencia, siendo la inseguridad en el medio rural tan preocupante como puede serlo en el medio urbano.

Estas son, en apretada síntesis, algunas consideraciones sobre la gestión del Presidente José Mujica. Dicho esto también corresponde señalar que Mujica no gobernó en solitario, sino que lo hizo con el unánime respaldo de todos los senadores y diputados del Frente Amplio, en todo momento fervientes y solidarios defensores de la gestión del presidente y de sus ministros.

 

Gustavo Penadés.

Intervención del Diputado Gustavo Penadés, donde fundamenta su voto negativo a la Rendición de Cuentas de Mujica.

SEÑOR PENADÉS (Gustavo).- Señor presidente: haciendo mío el informe que el miembro informante por el Partido Nacional, diputado Gandini, realizó hace un rato, quiero formular algunas consideraciones acotadas en el tiempo que se ha pactado para poder arribar a las 16 horas a la sesión ordinaria.

Esta es la última rendición de cuentas de un Gobierno que ya terminó. Parece poco lógico que en el inicio de un nuevo Gobierno estemos analizando lo que hizo el anterior. Se da la paradoja ‑sin perjuicio de que es el mismo partido político el que, como consecuencia del resultado de las elecciones, se mantiene a cargo del Poder Ejecutivo‑ de tener que venir a dar explicaciones sobre una Administración de la que, en realidad, no se es directamente responsable. Eso, quizás, sea algo que en el futuro tengamos que cambiar.

Por otra parte, vuelvo a insistir, como lo venimos haciendo desde hace años, en que es absolutamente anacrónica la forma que el Parlamento tiene para controlar o realizar la rendición de cuentas y el presupuesto nacional. Es absolutamente impensable que una comisión integrada por equis cantidad de diputados, frente a la cual desfilan veintidós Incisos y que considera un promedio de cuatrocientos o quinientos ar­tículos, pueda analizar en cuarenta y cinco días el presupuesto de todo el país, con cierto grado de seriedad. Además, lo hace en una soledad absoluta, sin la posibilidad de que ingresen asesores; sin la posibilidad de que el Parlamento cuente con asesores para llevar adelante una de sus tareas prioritarias desde los ochocientos años de la existencia de la Carta Magna, que se están conmemorando.

A esto debemos sumar que no son las comisiones especializadas en los temas las que tratan el eje central de la gestión. Parece irrisorio que quien analiza, por ejemplo, la política de vivienda en el momento del tratamiento del presupuesto no sea la Comisión de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente sino la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda. En realidad, una vez que ingresa el presupuesto al Parlamento nacional debería desagregar los Incisos y remitirlos a las comisiones respectivas. Cada una de ellas debería convocar a los ministros del ramo para que explicaran, analizaran y trabajaran sobre los distintos temas, dejando a las Comisiones de Presupuestos y Hacienda solo los asuntos relacionados con lo económico y financiero en el funcionamiento del Estado. Pero como las cosas son así desde hace mucho tiempo y el grado de conservadurismo que tenemos todos en este Parlamento indica que las cosas no cambien, seguiremos funcionando de esta manera saecula saeculorum. Esta manera de funcionar le sirve al Poder Ejecutivo, porque la oposición, reducida a ocho o diez diputados, para enfrentar la realidad de la elaboración de un presupuesto, es bastante desproporcionada. Esto ha sucedido desde el gobierno o desde la oposición de todos los partidos políticos. Quizás, algún día tendríamos que animarnos a cambiarlo.

Ingresando en el tratamiento de la rendición de cuentas, si nos pudiéramos abstraer durante un minuto de la realidad política ‑obviamente, el oficialismo está para defender y la oposición, para criticar‑ y hablar de un país que no fuera este, en el que el Gobierno saliente presenta un proyecto de rendición de cuentas deficitario, en el que no cumplió ninguno de los rangos meta que se autoimpuso ‑con un aumento de la inflación fuera del rango meta, un crecimiento del endeudamiento fuera del rango meta, una disminución del crecimiento del país fuera de lo esperado, un aumento del déficit‑, en el que unos tienen que venir a defender y otros tenemos que criticar, realmente, deberíamos decir que la situación no es aceptable ni ideal. Si se presenta una rendición de cuentas elaborada por el Gobierno, en la que el Gobierno no cumple con las metas que se autoimpuso, es clarísimo que no debería votarse. ¿Por qué? Porque el Poder Ejecutivo no cumplió con ninguna de las cosas que dijo que iba a cumplir. Y no se trata de que no las haya cumplido por la positiva; no; no las cumplió por la negativa. O sea, se incumplió con las metas que el Poder Ejecutivo se había autoimpuesto, en un escenario de crecimiento en el que comienzan a chocar los argumentos del oficialismo. Por un lado, dicen que el crecimiento no se debe solo al contexto favorable que el país ha vivido en cuanto al comercio exterior, al crecimiento de nuestros commodities y demás, sino que es el resultado de las políticas que el Poder Ejecutivo aplicó durante estos años, pero, por otro, cuando el viento cambia, comienza a decirse que la región se complica, que nuestros principales compradores presentan dificultades, que sube el precio del dólar, que todo el escenario es complejo y se nos empieza a complicar a nosotros también. Pues, entonces, era lo que nosotros decíamos: Uruguay crecía un poco por el esfuerzo que se hacía para crecer y mucho por lo que venía de afuera para que creciéramos. Cuando eso cambia, se nos pone el viento en la puerta y la cosa se empieza a complicar, como se acaba de ver, como se está viendo por los números. La situación es muy complicada producto de que cuando tuvimos la oportunidad de prever que los ciclos en economía cambiaban, no se previó.

Además, se comparan cosas incomparables, porque es muy difícil comparar el presupuesto de un Estado que era de US$ 3.000.000.000 o US$ 4.000.000.000, con otro de US$ 15.000.000.000, o el producto bruto interno del país cuando no llegaba a los US$ 10.000.000.000 con uno que supera los US$ 50.000.000.000. Como esas comparaciones son muy difíciles de realizar pero igual se pretende hacerlas hablando de la herencia maldita o considerando que los tiempos pasados fueron mucho peores, en el escenario de un crecimiento como el que Uruguay ha vivido, ¿estamos conformes con los resultados? Porque aquí no hay que hablar más del aumento del gasto. Aquí de lo que hay que empezar a hablar es de la calidad del gasto. Y es en cuanto a la calidad del gasto en lo que estamos muy lejos de ser medianamente aceptables.

Pongamos algunos ejemplos, si se quiere. El Ministerio del Interior tiene US$ 800.000.000 anuales de gasto. ¿Estamos conformes con la seguridad del Uruguay con US$ 800.000.000 anuales de presupuesto? Recuerdo que antes del crecimiento de estos años el presupuesto del Ministerio del Interior no llegaba a US$ 100.000.000. El presupuesto de ASSE es de más de US$ 1.000.000.000, con 400.000 usuarios menos como consecuencia de la aplicación del Fonasa. En diez años no se ha inaugurado un solo hospital nuevo en todo el país. ¿Estamos de acuerdo con el resultado? La ANEP tiene un presupuesto de US$ 2.000.000.000, con resultados de los cuales mejor ni hablar. ¿Estamos de acuerdo con la calidad del gasto? Porque la crisis del año 2002 se arrastró, pero no se puede arrastrar hasta el 2015 y el presupuesto sistemáticamente ha crecido. Entonces, ni vivimos en el país de Alicia en el país de las maravillas, que algunos quieren pintar ni tampoco en el quinto de los infiernos de Dante, como también algunos queremos pintar; ni tan tan, ni muy muy. Pero igual creemos que ha sido una oportunidad desaprovechada en cuanto a los cambios centrales y estructurales que el Uruguay debería haber producido como consecuencia del crecimiento económico, financiero y presupuestal que ha tenido en esta última década.

Esa es la conclusión a la que debemos arribar luego de estos cinco años del presidente Mujica. Llegamos al final sin haber cumplido ni siquiera con muchos de los anuncios que desde donde está ahora ubicado el presidente de la Cámara de Diputados el 1º de marzo de 2010 escucháramos de parte del presidente Mujica. Habló de la reforma del Estado; nos anunció la reforma del Estado. Parafraseó diciendo que es la madre de todas las reformas que no podemos hacer esperar; lo digo tal como lo expresara el presidente. Lo único que podemos mostrar en cinco años es un Estatuto del Funcionario Público que el propio presidente de la República dijo que era ni chicha, ni limonada. En el primer año del gobierno de Mujica se anunció la reforma del Estado: la madre de todas las reformas del otro gobierno de un Estado que parece huérfano por no tener madre. Se anunció que tres ministerios iban a iniciar ese proceso. Esos fueron los únicos tres ministerios que hicieron un cambio. Después, no se prosiguió más con ese cambio.

Con relación a los funcionarios nunca se ha vivido una política de atentar contra la carrera funcional como la de estos cinco años. Se terminó la carrera funcional. Al establecer lo que en el presupuesto se llamó los imprescindibles y dar la oportunidad de que los jerarcas de los ministerios llenaran toda la cúspide de finalización de la carrera con gente de particular confianza política se echó por tierra la carrera funcional, lo que no se logró recomponer; los imprescindibles continuaron y se siguió fomentando la creación de un Estado paralelo.

Si leemos lo que dijo el expresidente de la República constatamos que expresa algo en lo que coincido y es que en el Uruguay hay dos Estados, y el Estado que más ha crecido es el Estado paralelo que, a la sazón, es el que este Parlamento no puede controlar. En este quinquenio se ha vivido el proceso de privatización más importante del Estado que recuerde la historia del Uruguay. No me refiero a la privatización que algunos creen, que es la transferencia hacia el capital privado de algunas de las funciones que cumple el Estado. No; es la transferencia hacia el derecho privado que es el que este Parlamento ‑entre otras cosas‑ no puede controlar, como tampoco puede hacerlo el Tribunal de Cuentas.

Si quieren les pongo el ejemplo de ALUR, del que mejor no hablar. ALUR formó una sociedad anónima constituida en un 90% por capital de Ancap y un 10% de PDVSA ‑aproximadamente‑, que se llama Agroalur. Esta es una sociedad anónima integrada por esos capitales que por supuesto que por aquí no tiene ningún tipo de contralor ni tampoco por parte del Tribunal de Cuentas. Y así hay decenas y decenas de agencias y organizaciones que se han creado en este quinquenio y que lo que han tratado de buscar es, precisamente, cómo sortear la ley que establece el contralor del Estado a través de licitaciones y de todo proceso que se dice defender pero, por otro lado, no se hace cumplir. Eso se ha vivido sistemáticamente en este quinquenio que va terminando.

Conjuntamente con esto se hicieron algunos anuncios que parecían ser por lo menos fundacionales o refundacionales del país pero ninguno se cumplió. Ninguno; ni la regasificadora, ni Aratirí, ni el ferrocarril, ni el puerto de aguas profundas, ni nada. El Ministerio de Transporte y Obras Públicas fue el peor que se recuerde en los últimos años, con la más baja inversión y, fundamentalmente, con una lentitud en la concreción de inversiones como no se recuerda otra. Se anunciaban los proyectos de participación público‑privada, aquellos que otrora se decía combatir. Recién escuchábamos a alguien reconocer ‑nos alegra mucho que eso sea así‑ que el Uruguay en una de sus diversas facetas de desarrollo tiene la de los servicios. Todavía recuerdo cuando algunos criticaban al Uruguay de los servicios y decían que ese no era el futuro del Uruguay, que por el contrario, cómo iba a ser ese. Hoy todo el mundo habla del Uruguay de los servicios y ahora se anuncia el Uruguay logístico, que es el Uruguay de los servicios.

En ese proceso se anunció que se venía un apagón logístico pero el Ministerio de Transporte y Obras Públicas en el quinquenio nunca presentó un plan de obras en el Parlamento nacional como lo establece la ley. Nunca se presentó en el quinquenio que hoy estamos terminando de analizar el plan de obras a ejecutarse por parte de ese ministerio; jamás.

Además, en algunas áreas respecto a las que se anunciaron específicamente trabajos o focalización de esfuerzos se ha fracasado con rotundo éxito. Las PPP son una de ellas y la madre de todas es la Administración de Ferrocarriles del Estado, en donde una vez más se ha fracasado como vienen fracasando sistemáticamente todas las administraciones desde el día en que se suprimió el servicio de pasajeros en la lejana década de 1980. Pero lo que es peor aún: en este quinquenio se ejecutaron obras por parte de la Corporación Ferroviaria con fondos del Focem que se hicieron mal. El trayecto Pintado-Rivera se hizo mal; se construyó mal; se invirtieron más de US$ 60.000.000 que no sirvieron para nada porque lograron que la velocidad de los ferrocarriles solo aumentara de 12 kilómetros a 30. Ese es el escenario que hoy estamos viviendo; el escenario en el cual hemos visto cómo, por un lado, se anuncia que vamos a priorizar sectores de la vida nacional y después se quedan en esos anuncios, porque no sucedió absolutamente nada.

Señor presidente: es en ese sentido en el que con pesar ‑porque estas cosas uno lo dice con pesar‑, al aprobar esta rendición de cuentas por parte de la mayoría y al rechazarla nosotros, comprobamos cómo las oportunidades perdidas en el quinquenio se agolpan y son muchas. Lamentablemente, esas oportunidades son las que hoy hacen que el próximo gobierno y el próximo análisis del presupuesto tenga que ser revisado con mucha severidad producto de que, lamentablemente ‑entre otros elementos‑ el viento de cola ha terminado.

Es por ese motivo que no votaremos este proyecto de rendición de cuentas que ha remitido el Poder Ejecutivo, lamentando que esto sea así y que muchos de los anuncios que oportunamente se hicieron, a veces con carácter fundacional, no se hayan cumplido ni se haya podido avanzar en defensa del desarrollo sustentable de nuestro país.

Donaciones Especiales.

El 26 de noviembre de 2013 el Presidente José Mujica firmó el decreto por el cual se elevó el monto total permitido para las donaciones especiales. Es de justicia recordar que fue el Dr. Ignacio de Posadas quien planteó la idea al Presidente, y también quien persistió hasta la aprobación del decreto. De Posadas había presentado la iniciativa en un evento en el que Mujica expresó que tenía las manos atadas en el tema de la educación y que ningún cambio era posible dado el intrincado nudo de intereses políticos y sindicales existente. También es oportuno recordar que el marco legal habilitante de las donaciones especiales fue sancionado en el marco de la reforma tributaria de 2006. Traigo estas referencias a colación ya que en estos días reaparecieron los cuestionamientos al régimen de donaciones especiales por parte de una legisladora integrante del MPP, sumándose así a las críticas de otros sectores políticos y gremiales. Entre los beneficiados del año pasado están los institutos Jubilar, Impulso, Providencia y Francisco. Pero también encontramos otras instituciones muy importantes como Aldeas Infantiles y las fundaciones Teletón y Peluffo Giguens.

Seguramente, muchas personas suponen que son exclusivamente las instituciones privadas quienes pueden recibir donaciones especiales, pero eso no es así, ya que la ley autoriza también a los organismos públicos a ser beneficiarios. Es de ese modo, entonces, que el año pasado la ANEP recibió aportes por más de ocho millones y medio de pesos y la UDELAR (oficinas centrales) por casi dos. A su vez, varias de sus facultades fueron beneficiadas con contribuciones, y también lo fueron algunas fundaciones dependientes de las mismas, como las fundaciones Manuel Pérez y Julio Ricaldoni. Fueron también beneficiados el INAU, el Instituto Clemente Estable y el Plan Juntos. Las empresas donantes abarcan una gran variedad de rubros, y el origen de sus capitales es tanto nacional como multinacional. El sistema de donaciones especiales se constituye en un elemento fundamental para el financiamiento de las instituciones de servicio a la comunidad. Estas llevan adelante  tareas que benefician a la sociedad (en algún caso casi en exclusiva, como la Fundación Teletón) y complementan la acción de los organismos estatales. En muchos casos – como el de los institutos educativos mencionados ­ generalmente obtienen resultados mejores que los de sus pares estatales. Los detractores del sistema aducen que el Estado realiza una renuncia fiscal que lo priva de recursos y que éste es más justo y sabio a la hora de canalizar los recursos públicos. Sin embargo, a la luz de la recaudación estatal los montos en cuestión son verdaderamente insignificantes y los resultados obtenidos muy buenos. La injusticia del tema radica en que los beneficios fiscales no alcanzan a la gran cantidad de personas, instituciones y empresas que diariamente contribuyen a las actividades de escuelas, liceos, hogares de ancianos, etcétera; siendo llamativo que institutos estatales con presupuestos en constante crecimiento deban recurrir al aporte de la comunidad para atender necesidades de funcionamiento. Las donaciones son parte fundamental del financiamiento de las instituciones de bien público, y responden, básicamente, al deseo de las personas de aportar al bienestar de sus semejantes. En el caso de las donaciones especiales lo que se hace es estimular ese comportamiento. Es un régimen que ha demostrado su utilidad y transparencia y que debe ser defendido y promovido.

Gustavo Penadés