¿Y los gurises?

Todo el conflicto de la educación está reducido, hoy, a una competencia para ver quién es más duro: gobierno o sindicatos y derrotar al otro.

Es trágico que en esta escalada a nadie se le haya ocurrido poner arriba de la mesa lo único importante, lo que no entra en este concurso de malevos: los gurises.

El gobierno tiene toda la legitimidad para declarar la esencialidad.

La oportunidad es lo discutible, la legitimidad no. Dado el paso, solo hay una posibilidad: se acata el decreto y santas pascuas, o se desacata y si pasa esto el único camino es sancionar el desacato. Si el presidente ejerce la autoridad y esta es desoída y no pasa nada, entonces el problema es grave. El día de mañana en la salud o la seguridad si se le ocurre declarar la esencialidad, los “esenciales” van a recurrir a este precedente donde el incumplimiento no tiene sanción y nadie estará preocupado en acatar. El resultado es un gobierno sin mando y por lo tanto, una herida en el funcionamiento del Estado de Derecho.

La oportunidad de decretar la esencialidad parece un profundo error cuando el desgaste de los sindicatos, que veían agotar su convocatoria, aconsejaba ofrecer salidas a sus dirigentes para encauzar el conflicto. Pero eso ya no importa porque el decreto está vigente y fue desacatado. Es de risas eso de que se suspende de “boca” su aplicación.

Lo que se suspendió desgraciadamente, es la autoridad del presidente que fue desoída. Y ese es un problema institucional. Ahora se amenaza con que el lunes empezarán las sanciones y todos sabemos que el Poder Ejecutivo no tiene posibilidad alguna de sancionar a un maestro o profesor. Es una amenaza que no puede, políticamente o en la práctica, cumplir y por lo tanto, lo debilita más. ¿Va a salir con camiones de la Republicana a hacer “leva” de maestros y profesores? ¡Por favor! No debe anunciar lo que sabe no puede cumplir. Vázquez, además, está más solo que el uno dentro de su partido.

Y los sindicatos hablan de la educación pero hoy hay miles de chiquilines que van a escuelas y liceos que hoy están en la calle, mientras sus padres trabajan y muchos son hogares de mamás solas. Sin recibir educación y otros también sin recibir comida, porque almuerzan en su escuela y además expuestos sin que nadie los cuide durante horas. ¿A nadie le preocupa esto?

Perdieron el foco en este concurso de gritos y amenazas que hay que encauzar rápido. El gobierno ya perdió.

Todos sabemos que tarde o temprano se va a arreglar, lo único que no tiene arreglo son las clases perdidas, esas no vuelven más. El gobierno debería, porque tiene la mayor responsabilidad, ser el primero en poner su grano de arena y dejar un decreto que ya quedó sin efecto desde el momento en que no se cumplió. Es un decreto muerto, inexistente por desoído. Ya fue desautorizado. Va a pagar un precio y es fruto de su propio error que no es este decreto, sino haber abandonado la educación y entregarla a los sindicatos, con la ley del propio Vázquez en su primer mandato. Se cocinó en su propia salsa. Ahora, aunque sea por una vez, que piense en los chiquilines y sus familias. Esa es la responsabilidad del gobierno y también del sindicato. Que se encierren en un cuarto y se arranquen las tripas, pero no le hagan pagar a los niños sus internas políticas y de poder. Por un rato, sensatez y volver a las clases.

 

Javier García

El olor del pescado.

Copetines bien nutridos, autos de gentileza para candidatos, viajes y recepciones glamorosas, créditos bancarios incobrables, un avión viejo y con generoso sobreprecio a enchufar a la Presidencia, avales truchos, caballero de la derecha que remata aviones y almuerzo posterior con caballero de la derecha junto al empresario buquebusero y el ministro de Economía.

Empresario omnibusero y además con cargo de asesor del presidente, según él, por ser amigo y compartir la caña de pescar, beneficiario de enorme subsidio público como contrapartida al pésimo servicio que brinda su empresa Cutcsa. El auto que le regaló a Vázquez para su asunción, la comentada Fordson, ya está amortizado con creces. Banda presidencial privada colocada en pecho de presidente público y pagada por el empresario pesquero. Préstamos del BROU a fondo perdido, dados al costurero de la banda presidencial, es decir, al empresario pesquero y fundido.

Fiesta de asunción oficial del Presidente, pagada con colecta de empresarios (entre ellos el pesquero). Asados donde se conversaban temas de Estado, entre ellos licitaciones, obras, puertos, donde compartían mollejas crujientes y tiras de buena carne a punto, en el “quincho de Varela”, con Presidente, ministros y directores de Entes, con empresarios ávidos y proveedores del propio Estado.

Giras presidenciales para temas públicos gestionadas (y ¿pagadas?) por privados. Diputado, vecino y ahijado político de Mujica, que participa en intermediación de negocios con Venezuela y viaja nada menos que 85 veces a ese país, en un buen ejemplo de turismo político-comercial. En fin, una enorme vinculación de política y empresarios en los gobiernos frenteamplistas de los que seguramente y por lo menos algunos políticos, se fueron con el estómago lleno de saladitos. Empresarios con créditos bancarios, alguno con avales truchos, y otros incobrables, y muy buena información privilegiada a la que se accedía si se estaba en ese círculo de connivencia de políticos y empresarios progresistas (sobre todo para “progreso” propio). Es una nueva versión del socialismo a la uruguaya, que puso a varios dirigentes oficialistas a defender intereses privados amigos y dio por tierra con los viejos manuales del marxismo y su lucha de clases. Varios de estos empresarios bien que se prestaron con bastante indignidad al juego de someterse. Otros que no lo hicieron, perdieron.

Esto de Fripur es el paradigma. Un empresario que le prestaba el avión a Vázquez y Mujica y un lujoso auto, que llegó a privatizar un símbolo republicano como la banda presidencial, pagándola de su bolsillo, financiando buena parte de la fiesta de asunción de Mujica, mientras al mismo tiempo obtenía créditos del BROU que no pagaría. Es decir que al fin de cuentas, el bolsillo era de todos.

Y todavía nos tenemos que bancar un discurso ramplón que dice que la izquierda uruguaya defiende a los trabajadores. Empresarios ricos con empresas fundidas que dejan trabajadores en la calle, son algunos de estos que los 1° de mayo se juntaban con dirigentes sindicales a comerse un buen asadito presidencial, después de haber entonado con unción “La Internacional” en el acto del Pit-Cnt. Días pasados en una sesión del Senado, Lacalle Pou dijo que en el Frente Amplio había dirigentes que estaban hasta las manos con ciertos lobbies empresariales. Sí, hasta las manos.

 

Javier García

Basta de rinocerontes.

Los tamberos están por una para salir y gritan desesperados, su producción no vale nada y la industria está en crisis, pero Amodio es más importante. 900 obreros, la mayoría mujeres y muchas jefas de hogar se quedarán sin trabajo esta semana cuando cierre Fripur.

Pero Amodio es más importante. El seguro de paro empieza a ser una realidad para muchos trabajadores, la incertidumbre de quedarse sin empleo se viene encima y no tienen mucha esperanza, porque Amodio es más importante. Los gurises en las escuelas aprenden poco, pierden decenas de días de clase y en los liceos la mitad repite y se van preparando para la pobreza y la exclusión. Ay de ellos, no entendieron que Amodio es más importante. Vas a la feria y ves que la fruta cotiza en la bolsa de valores y en la carnicería remarcan la carne más de 10% en pocos días, es la alimentación básica pero aquí los uruguayos tenemos un problema, Amodio es más importante. Entonces prendés la televisión y uno se imagina que el desempleo que crece, el costo de vida que se dispara, la educación pública en crisis, los productores que quiebran o se endeudan, los trabajadores que van al seguro de paro deberían ser la noticia, pero de eso se habla poco porque los medios se agolpan, hacen guardia día y noche, se amontonan en la puerta de los juzgados donde declara… Amodio.

El gran engaño y la campaña de desinformación y apoyo al gobierno más inteligente que se ha hecho es esta chantada del retorno al ruedo de Amodio Pérez y sus acusadores. Ambos. Porque seamos claros, son todo lo mismo, el acusado y los acusadores. Todos son protagonistas junto a los golpistas de habernos robado el Uruguay hace 50 años, de poner de rehén a la inmensa mayoría con sus dislates mesiánicos. Son traidores a la democracia todos, son traidores a la libertad todos, son traidores a los derechos humanos todos. Unos empezaron en democracia a traicionar la libertad y otros dieron el golpe de Estado y violaron a gran escala los derechos humanos, pero ninguno es santo.

Y vuelven a escena, pero ninguno a decir la verdad porque la “verdadera” verdad la tienen bien escondida porque los acusa a todos ellos. Son tan lo mismo que todos votaron igual, hasta el día de hoy. El propio Amodio dice que tiene un retrato de Mujica y que festejó su triunfo. Y entonces de que “enemigos” me hablan, son lo mismo, siempre lo fueron. Y ahora se dedican a hacer vedetismo histórico, simulando diferencias dónde se deben cruzar internas de todo tipo y hasta económicas. Mientras juegan a los ofendidos recíprocos, montaron un operativo tapadera a todo lo que importa en serio: los precios, el desempleo, la inseguridad, el escándalo de Ancap. El gobierno aplaude la llegada de Amodio. Esta es la realidad, no la que inventaron los tupas, ansiosos por robarnos el presente como lo hicieron antes. A la inmensa mayoría de uruguayos, ni que hablar de los menores de 30 o 40 años, les importan un comino estos griteríos de alcoba. A los medios de comunicación parece que sí, y eso que corren atrás del rating, porque este marca poco. Es comidilla para iniciados. Un extranjero podría preguntar si en Uruguay todo está tan bien que lo importante es este sainete. Yo le contestaría que la inmensa mayoría de los uruguayos están como yo, con un término no muy académico pero que sabrán perdonar, repodridos de los Amodios y sus amigos tupas.

 

Javier García

El apellido de todos

La sesión del Senado que terminó con la aprobación de una comisión investigadora para Ancap y con diez años de negativa a votarlas de parte del oficialismo, dejó otras novedades.

En medio del debate un senador del gobierno advirtió que una denuncia parlamentaria no podía significar que los jerarcas y exjerarcas investigados fueran dañados en su moral y que había que cuidar sus nombres. Que atrás de esas personas había trayectorias, familias y amigos. En resumen, un apellido limpio no podía ensuciarse al fragor de una conquista política y advirtió que había que “cuidar la moral” de la gente. Es de las cosas más importantes que sucedieron en la sesión, si no la más trascendente en términos éticos, por más que obviamente la atención estaba puesta en el voto del FA.

Dos cambios profundos resultaron de esta sesión: el voto para investigar y además que el FA -si lo dicho por el senador representa a su bancada- dejará de hacer política con el buen nombre de sus adversarios. Porque esa en verdad fue su actitud histórica y contumaz: ensuciar el nombre, el honor, la moral y por transitiva herir a las familias de aquellos a quienes denunciaba siendo oposición, privándolos de algo básico no solo para el derecho sino para la gente de bien: la presunción de inocencia y el apellido sin mancha.

Ya nadie le devolverá, por ejemplo, a “Polilla” García Costa las horas vividas defendiéndose de la infamia, del ataque inmoral, y a sabiendas falso de aquellos que levantándose pocos centímetros de piso lo atacaron sin pensar en su apellido, en su honor y menos en su familia. Hoy, si Polilla estuviera entre nosotros, podría preguntar: ¿mi apellido vale menos que el de Sendic? ¿Mi familia tiene menos derecho a ser respetada? Pero no está y el sufrimiento desgraciadamente no tiene devolución, ni se compensa con el cariño de quienes sí respetan. Es así. Esta fue la historia del FA en la oposición. Aunque no vamos a generalizar, por lo menos era la de muchos de sus dirigentes ante el silencio de otros que quizás no lo hacían, pero tampoco se revelaban ante esa práctica corrupta.

El Frente Amplio, lo dijimos en sala, tiene la garantía del Partido Nacional de que moral, apellido y por supuesto la familia de cualquiera de los investigados van a tener la protección que ellos no dieron.

La política no puede ser barro, ni basura. Está expuesta a las debilidades de las personas, a sus corrupciones morales además de las materiales, pero se debe hacer sobre la presunción del bien querido por todos, porque la vida democrática no es para destruir personas, es para superarlas con honor, sin él no vale la pena.

En todos los partidos puede haber gente venal. Pero no hay que marearse, son la excepción y si Uruguay tiene la estabilidad política que se reconoce es porque nuestros partidos son honestos y lo otro es la excepción absoluta.

Si el FA aprendió esto, la victoria, el logro del Partido Nacional de esta semana fue doble. Pero el más importante es este cambio del que nada se habló. Ojalá la palabra del senador Martínez Huelmo sea representativa y además contagiosa en ese partido. No podemos entrar en la máquina del tiempo y hacerles devolver el sufrimiento que causaron, pero si logramos que en adelante nadie más use la infamia para ganar un voto, entonces hemos ganado una gran batalla. De esas que agregan paz y nos elevan a todos.

 

Javier García